Las modistas de Auschwitz by Lucy Adlington

Las modistas de Auschwitz by Lucy Adlington

autor:Lucy Adlington [Adlington, Lucy]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Crónica, Historia
editor: ePubLibre
publicado: 2021-10-15T00:00:00+00:00


La casa era un refugio para unos hombres de las SS muy desestabilizados mentalmente por sus incesantes actos asesinos. Frau Moll venía a contarle a Hedwig que su marido Otto, muchas veces, lloraba en sueños. La conversación la oyó una de las costureras de la casa. ¿Sabía Frau Moll que, entre otras atrocidades, Otto había sumergido personalmente a bebés vivos en grasa humana hirviendo? Marianne Boger, casada con uno de los torturadores más brutales del campo, comentó que su marido, con frecuencia, llegaba a casa agotado a las horas de las comidas, y que estaba preocupada por su estado de nervios[50].

La lencería y los saltos de cama jugaban su papel en el alivio de los hombres, pues el sexo conyugal se consideraba una especie de calmante para los agentes de las SS. Hans Delmotte, un médico de la organización, tenía profundos escrúpulos ante las ejecuciones en masa, por lo que a su mujer, Klara —una mujer imponente que vestía en tonos blancos y negros, a juego con su gran danés—, la llevaron a Auschwitz a fin de que ejerciera de desahogo sexual para su esposo[51].

Emocionalmente introvertido, y a menudo agobiado por el peso de las tareas administrativas, Rudolf Höss, supuestamente, hallaba desahogo sexual con una prisionera no judía que había sido responsable de la clasificación de objetos de valor en Canadá: Nora Hodys, apodada Diamond. Höss llegó a conocerla gracias a la afición de Hedwig por los muebles de buena calidad; había hecho venir a Hodys a la casa para que arreglara un tapete y, después, una vez que quedó demostrada su habilidad con la aguja, le pidió que confeccionara otros dos tapetes, así como unas cojineras, unas alfombras de dormitorio y varias colchas. Además, proporcionaba a los Höss joyas que sacaba del almacén de los expolios.

En agosto de 1942, Hodys fue invitada a celebrar el cuarenta cumpleaños de Hedwig en el jardín de la familia. Ha sido identificada en una de las fotos de la época que ha sobrevivido, con Hans-Jürgen en el regazo y Püppi a su lado. Va peinada con grandes tirabuzones recogidos con una cinta de colores. El vestido, abotonado por delante, es discreto y recatado. Aunque el comandante criticaba con dureza a los guardias de rango inferior que mantenían relaciones sexuales con prisioneras, ello no le impidió insinuarse a Hodys.

Fu el jardinero, Stanisław Dubiel, quien los vio abrazándose. También aseguraba haber oído a Hedwig discutir con su marido sobre «esa mujer». Hedwig hizo que echaran a Hodys en cuanto Rudolf se ausentó de casa. Según Hodys, el comandante la visitaba para mantener unas relaciones sexuales no negociables mientras estaba en la prisión del campo; y aseguraba haber sido obligada a abortar poco después. Estaba prohibido mencionar su nombre en la familia Höss. Años después, Hedwig garabateó las siguientes palabras encima de un relato impreso sobre la aventura de su marido con Hodys: «Ese romance inventado del que nadie conoce la verdad[52]».

En cuanto a la propia vida sexual de Hedwig en Auschwitz, a pesar de los



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